Empezó
la era K.
¡Kanamos!
(gracias Apuzzo!)
Volví
al Ducó con su tristeza – que también es la mía.
Sus
próximos ochenta y cinco lo vieron entrar con paso cansino.
Presentó
su viejo carnet en la puerta siete. Se había negado a cambiarlo.
El
joven control no le permitió ingresar.
El
jefe de controles se percató: “Pibe, este hombre hace más de setenta años que
viene a ver al Globo, dejáte de joder y hacélo pasar”.
Su
próstata lo llevó al baño que hacía mucho tiempo no pisaba.
Entramos.
“Qué
linda está la cancha, Ducó fue un adelantado” (Era obvio que lo diría).
La
revista partidaria que le compré mostraba un equipo del `42 que según él
hubiera merecido campeonar.
Su
vista no reconoce a Cuestas, Arraya, el Pity… sólo “ve” a Monzón.
“Pucha,
no conozco a nadie”, me dijo resignado.
Viejo, hoy empieza la era K.
No, la de los Kirchner ya fue.
Su
ekonomía hizo agua por todos lados.
Kristina,
enferma, kapáz que se une a Makri.
Si
no, se irá al Kalafate.
Las
Kuentas públicas no cierran.
Todos
kurran.
El
déficit fiskal se acelera.
El
Banko Central está en rojo, los sindicatos ni mu, kieren rescatar a Aerolíneas…
La
kampaña del relato todo lo puede, pero las enkuestas no le cierran.
Dicen que los que pensamos distinto
estamos ekivokados.
La
Xipolitakis no sabe más que operarse.
Makri
ordena reciclar y el artista plástico de moda vuelve a ser Kandinsky.
No
tenemos en el equipo a Kadijevic, a Josuke Kato, a Adolfo Keurikian, ni a Kiessel
ni a Kohlí, ni – por suerte – a Kobistyj.
Podríamos
tener a Kabaleiro, Kalonga, Karrascosa, Karrizo, Kùper, Kantù o Kasas, pero
seguro me equivoco de consonante.
El
Eki ya no vende barato. El kiwi está caro. Ya no se puede ir al kiosco sin
saber karate porque te pueden matar.
El
Kun Agüero la rompe en la Selección.
Si
todo empieza como hoy (Huracán 4 - Aldosivi 1) estaremos en la dékada ganada.
Si
no será enkanada.
Viejo: prometo traerte más seguido,
Como Kábala.
Arq.
Marcial Sarrías
para Revolución Kemera… perdón… Quemera.


