De Ushuaia a La Quema
(vol 1)
Cuando los familiares
y amigos nos preguntan qué es ser Quemero, y nosotros les respondemos
que es más que la pasión por un equipo de futbol, en general no nos creen. Como
la bella Casandra en la antigua Troya, somos ignorados, ninguneados, o tomados
por ridículos delirantes. Por otro lado, suele ocurrir que nosotros tampoco
tenemos las palabras precisas para describir este “pertenecer a Huracán”…en
esos momentos no se nos ocurre nada, se nos nubla la mente y aparece el pensamiento
recurrente “no lo va a entender, es imposible de explicárselo”. Lo que me viene
pasando estos días, y voy a empezar a contarles a continuación, puede servir,
la próxima vez que un Quemero se encuentre en esa situación.
“Martes, 19 de
febrero de 2013
La mochila en los
hombros está más firme que nunca (a pesar de las cosidas y arreglos). El
objetivo sigue siendo uno sólo: llegar a Ushuaia, conocer el fin del mundo.
Hace unos días desde Santa Cruz me conecté para mandar una nota a Revolución.
Me enteré que hubo problemas con el servidor, por lo que no salió la primera
que mandé…no importa, el mundo puede seguir sin ella.”
Aprovechando el
inusual momento de estar frente a una computadora, busqué si había peñas de
Huracán en el sur, y me desayuné con que existen los “Quemeros del Fin del
Mundo”, por lo que trato de ponerme en contacto con ellos para hacerles una
nota que salga en esta página. La respuesta fue inmediata y concreta:
“Hola quemero que
alegria que vengas al fin del mundo, seria un gusto poderte conocer y charlar
sobre nuestro querido Globo. Avisame a que hora llegas y si necesitas que te
pase a buscar, que no tengo drama hoy les aviso a los muchachos que siempre
estamos en esta locura linda y nos podemos juntar a pasar un rato Quemero, te dejo
un abrazo grande y nos vemos, Beto.”
Lo llamé desde Río
Grande, a unas 3 horas de Ushuaia, y, en efecto, Beto me confirmó que me
esperaría en la terminal. La llegada fue grandiosa: la lluvia regaba la fría
noche austral, en la cual hubiéramos estado completamente perdidos con nuestras
viejas mochilas, buscando donde dormir y qué comer. Afortunadamente, esta
hermosa locura que une a toda la familia Quemera, hizo que ese trabajo ya lo
hubiera hecho Beto. Nos llevó en auto hasta nuestro campamento, y luego nos
invitó a la casa, a comer una picada digna de reyes. En el mientras tanto,
entre anécdotas con personajes como Cacho Di Nome, Miguel Brindisi o el
Bambino Veira, empezamos a conocer a este pintoresco personaje, que es técnico
de fútbol y ha trabajado en las inferiores de Excursio con nuestro querido Loco
René.
Beto llegó hace 5 años
a Ushuaia, “con 120 mangos y la mitad de mis trofeos”, asegura. Poco a poco la
fue peleando, comenzó estacionando autos, y luego trabajó en una radio donde
llegó después de un par de años a tener una audición en el horario central. Lo
que nunca cambió fue su amor por Huracán.
Oriundo de Parque
Patricios, tanguero y Quemero hasta la médula, Beto cuenta cómo fueron sus
primeros días de hincha: “Tenía 8 años, fui al Ducó y a partir de ahí me enamoré
para siempre”. Sin embargo, en el Sur, parece haber encontrado nuevos paraísos:
“Yo estaba convencido que quería que me cremaran y tiraran mis cenizas en El
Palacio…pero conocí el Lago Fagnano acá y te digo que te lo cambio por esto eh!”
Entre aceitunas y
jamones, Beto cuenta que un día estaba estacionando autos con su gorro Quemero
y desde una camioneta le gritan alentándolo. “Y yo te diría que la peña arrancó
en ese momento” afirma.
Empezaron a juntarse.
Al principio eran poquitos, hoy ya son más de 10. Son los Quemeros del Fin del
Mundo, y con ellos ví el partido del lunes pasado, pero esa será otra historia.
Lo cierto es que al terminar la velada, mi amigo me comenta al pasar “Ahora
empiezo a entender un poco eso de Huracán…”
Juan Rey


