Hombre y Lobo
“Si mi equipo para salir campeón tiene que
recurrir a la incentivación, al soborno o la aplicación de estimulantes, yo me
sentiría muy mal. Pienso que los triunfos así logrados carecen de sentido,
porque desvirtúan la esencia de lo que debe ser el deporte. Ante esta situación
solo tenés tres opciones, contar con poder suficiente para cambiar todo esto,
cerrar los ojos y someterte, transformándote en cómplice o alejarte. Yo elegí
alejarme".
Cuentan las leyendas que en los pueblos
pequeños, durante las noches de luna llena, las puertas y ventanas se cerraban
como en ningún otro momento se hacía. Si bien nunca nadie logró ver a las
subhumanas bestias que emitían los tétricos aullidos, que vendrían a devorar a
ellos y a sus familias, el miedo a lo distinto, la angustia de lo anormal, o el
temor por lo desconocido hizo que la humanidad viva sumida en la ignorancia
respecto a la existencia de dichas alimañas.
Nuestro protagonista de hoy nadie sabe si habrá
sido mordido y contagiado por algún otro licántropo, si es una mutación
personal, o si su distinción respecto del resto es simplemente producto de su
propia esencia, esa que viene desde la cuna que lo supo cobijar en Valentín
Alsina hace más de 60 años.
En su
diagnóstico habría que poner que no es la luna lo que desencadena su
transformación, aunque bien podría sustituirse por los reflectores del Palacio
Ducó, por la sensación de salir al campo de juego, o por el orgullo de vestir
un Globo en el pecho. Esos disparadores lo llevan, cual hombre lobo, a
transformarse en una especie distinta, mirada de reojo y casi excluída por el
resto de la sociedad, tal y como sus antecesores míticos.
No es por alguna declaración resonante que
Jorge Carrascosa haya realizado, ni por haber sido la estrella de algún
homenaje televisivo, que hoy se le dedican estas líneas. Justamente, es porque
ello no haya sucedido.
Porque nunca estuvo mejor puesto un apodo para
alguien que es un bicho raro en la
sociedad cortoplacista y resultadista de la cual somos parte. Porque no es
retribuido en casi ningún medio el respeto por los compañeros, las
instituciones, el juego y los rivales (que en definitiva no son más que
compañeros de trabajo). Porque para respetar a otros primero hay que
respetarse. Porque los ideales, los valores y las creencias personales
parecieran no ser reconocidos, sino denostados, cuando no son compartidos por quien cuenta una noticia.
Porque Carrascosa era un señor adentro y afuera
de la cancha. Porque jugando de lateral lograba extirparle la pelota a los
rivales con una efectividad asombrosa y sin poner en riesgo su físico. Porque
lograba ser el eje de los equipos en los que jugaba, aunque estuviera muy lejos
del centro. Porque sabe entender que el fútbol es un juego para nosotros, que
da de comer a muchas, pero muchas personas. Porque no tranza con los jerarcas e
intenta, desde su lugar, aconsejar a quienes recién empiezan, sin juzgarlos
sino comprendiendo la realidad socioeconómica que les atañe.
Por todo eso es que Carrascosa es un desterrado,
mirado de reojo, casi con miedo. Porque no
les conviene. Porque logra ver
más allá de una pelota de fútbol, porque siempre jugó para divertirse, porque
declinó ofertas para jugar en Europa por no perder años con su familia y
amigos. Porque le abre la cabeza a la gente. Por eso es que nosotros queremos
recordarlo. Porque ellos no lo hacen.
Porque ellos ganaron, pero nosotros
resistimos, nosotros seguimos jugando, seguimos disfrutando.
Porque nuestro hombre lobo también quería ganar, pero no a cualquier precio, quería
ganar por mérito propio, entendiendo que el triunfo se disfruta porque existe
la posibilidad de la derrota, y que ésta última no es sinónimo de fracaso.
Juan Rey, para
Revolución Quemera
Pd: Declaraciones de Carrascosa luego de
comprobar la incentivación de Argentina a Polonia para pasar de fase en el
mundial 74:
“No estaba de acuerdo con que el Mundial sea
jugado como algo de vida o muerte, para mí era un hecho natural, aunque no así
para los demás. Un partido de fútbol es simplemente eso, nada más. En un
partido no está ni el amigo, ni un hermano, ni la patria, ni la vida, no hay
que confundir, hay cosas mucho más importantes”.


