“No, pero el gordo está muy verde para
dirigir primera”; “Volvé a las inferiores, Néstor!”; “El plantel no lo respeta,
se tiene que ir”
Esas y otras tantas fueron las críticas
que se le hicieron a Apuzzo en los días previos a la Superfinal con River, y
que aún hoy día (a pesar del título) se le siguen haciendo.
Lo que voy a tratar de explicar en estos
renglones son ciertas ideas que no espero que compartan, pero simplemente me
gustaría que al menos las tengan en consideración.
¿Por qué nos cuesta tanto respetar al
director técnico que más alegrías nos dio en los últimos años? Esa es la
pregunta que me vengo haciendo hace ya unos cuantos días. Si bien entiendo que
el Gordo se ha equivocado y mucho en los últimos meses, pareciera que las
críticas fueran un tanto desmedidas teniendo en cuenta la primer premisa
presentada en el párrafo.
No se si será porque éste plantel se ganó
la fama de ser complicado luego de la salida de Kudelka y la postura muy
amiguera de Néstor de alguna manera no termina de caer bien. No se si será por
los muy malos resultados obtenidos en el arranque de este torneo local. Tampoco
se si será por el problema que la gente no logra terminar de entender que
Apuzzo ya no es más un entrenador interino.
Lo cierto es que ese señor que se sienta
en el banco todos los fines de semanas desde Noviembre del 2014, a mi al menos,
me hizo feliz como pocas veces en mi vida.
A mi se me ha enseñado desde chico a
mostrar respeto y aprecio por quienes me han dado alegrías. A mis dos viejos, a
mis hermanas, a mis amigos de toda la vida. Con sus defectos, con las peleas
que he tenido, yo jamás andaría hablando mal de ellos, ya que son para mi la
gente con la que he compartido las mayores alegrías de mi vida.
Todo esto mencionado en el párrafo anterior
es lo que me pasa con Apuzzo ¿Cómo puedo yo insultar a ese hombre que me regaló
esas lágrimas Sanjuaninas en Noviembre? ¿Cómo puedo yo enojarme con el tipo que
me devolvió a la categoría a la que pertenezco? ¿Cómo puedo yo siquiera
cuestionar al hombre que me permitió vivir una copa Libertadores, algo que me
era totalmente desconocido con 22 años de vida? ¿Cómo hago, decime por favor
cómo hago, para reprocharle de mal modo a ese tipo que ahora nos hizo festejar
una vez más?
Hay ciertos momentos, ciertas alegrías
que uno jamás puede terminar de agradecer. Por todo eso y mucho más, yo no
estoy en calidad de demandarle algo más a Néstor. Solo me sale dejarlo trabajar
en paz y confiar en que va a seguir guiandonos por el camino correcto. Y el día
que Néstor se canse y deje de dirigir a la primera solo quedarán palabras de
agradecimiento eterno para él.
Ésta es la opinión de un simple hincha
que jamás fue tan feliz como en estos últimos meses. Espero que puedan entender
mi afecto por Néstor.
Y por último: ¡VAMOS SUPERCAMPEÓN!
Francisco Ruibal – Socio A04151
@panchoruibal


