jueves, 28 de febrero de 2013

La Previa, por Juan Rey


De Ushuaia a La Quema (vol 2)

Hace tiempo ya que los partidos de Huracán pasaron de ser eso, partidos de fútbol, para ser algo más. En esta caída estrepitosa de los últimos años, donde seguimos mirando los partidos casi por inercia, con una infundada esperanza de que algo cambie esta vez, mientras se disputa el encuentro hay tiempo para todo, por ejemplo, para charlar un rato con Beto.
Nos recibió en la fría noche austral, con un bermú y unas pizzas caseras preparadas por su señora, Susana. Llegamos con el partido empezado, ya iban 15 del primer tiempo, Huracán ya perdía 1 a 0 en el bosque.
Pensé que íbamos a ser más en su casa, pero Beto dijo que ni Rubén Montaña, ni Osvaldo Muñoz, “los otros dos chiflados Quemeros” habían podido ir por compromisos familiares.
Entre faltas, laterales y fueras de juego, nos contó un poquito más de las anécdotas de la peña:
“El año pasado vino acá, a Ushuaia, Miguelito (Brindisi). Lo trajo la UOM para que dé una charla. Cuando nos enteramos no lo podíamos creer…¡¡¡MIGUEL ACÁ!!! De inmediato nos pusimos en contacto con los muchachos que lo traían para ver si podíamos colgar la bandera…pero le tuvimos que explicar todo lo de la peña, porque pensaba que éramos de una agrupación política…¡Hubieras visto la cara de Miguel cuando vio el trapo! No lo podía creer.”

Beto sostiene que vio alguna lágrima caer por la mejilla de Brindisi. Cuenta que después lo invitaron a comer un rico cordero y que el crack volvió a Buenos Aires totalmente incrédulo.
Pero no todas son buenas para esta peña. Hace un tiempo, empezaron a formar el equipo Huracán de Tierra del Fuego. “Y, si están los Cuervos del Fin del Mundo, nosotros no podíamos ser menos”, afirma contundentemente Beto. Para ello se contactaron con la dirigencia Quemera de Buenos Aires, quienes les dieron el visto bueno y el apoyo. Unos días más tarde, solicitaron las camisetas para el equipo, ya que carecían de indumentaria, a lo cual la respuesta fue positiva e inmediata. El caso es que cuando llegó la encomienda, las camisetas no eran tales, sino simples pecheras. Beto aclara:“La dirigencia me dijo que me iba a mandar algo. Yo no pedía mucho, algunas viejas que les hubieran quedado, no me importaba que fueran usadas, el talle, nada…pero pecheras…¡y con el frío que hace acá!”

Y así fue pasando el partido, con más de esas divertidas anécdotas y con muchas, pero muchas atajadas del arquero platense.
Perdimos, como se nos viene haciendo costumbre en los últimos tiempos, y a mí me tocaba volver a la noche, al frío y a la lluvia. Siempre lo mismo, siempre la misma noche, siempre el mismo frío, siempre la misma lluvia…¡siempre lo mismo, Huracán!
Juan Rey