No voy a hablar de números. Tampoco de cómo llega cada equipo. Menos que menos del arbitraje (por favor vean el vídeo de los fallos arbitrales que nos perjudica en el Canaldel Brian Pécora).
Quiero hablarle al jugador de Huracán. Al entrenador de Huracán.
Se nos viene un partido que vale los mismos puntos que cualquier otro pero que
para los y las hinchas de Huracán es diferente. Y más en su cancha. En esa
maldita cancha que nos cuesta tanto. Por eso la llamo “la ALTURA del Bajo
Flores”. Hago un paralelismo con la famosa “altura de La Paz” que tanto le
costó a nuestra Selección Argentina. Pero el verbo ya está en pasado. No dice
cuesta: dice costó. Porque un día asumió Scaloni y desarmó esa frase que
siempre fue más compleja en lo psicológico que en el juego en sí. De perder y
ser goleados pasamos a ganar y golear nosotros. Los 3500 metros sobre el nivel
del mar, ya no joden más.